Ya no aguanto más!!!

Dijo Nicolás refiriéndose a las peleas que reiteradamente ha tenido el último año con su polola Catalina, con quien convive. Me cuenta que la ama, que desea tener hijos con ella y que se proyecta en un matrimonio el próximo año. Pero las peleas se repiten una y otra vez, por distintos temas y ya han caído en las descalificaciones mutuas, lo cual está afectando la relación entre ambos.

Discutir es ‘normal’ en una pareja, pero ‘pelear’ no lo es.
Las peleas generan dudas acerca de haber elegido bien a esa pareja.
Las dudas van actuando como una herida que molesta y duele, que está ahí y que puede infectarse y poner en riesgo la salud, la armonía y la continuidad de una pareja.

Las dudas hacen discutir. Discutir por distintos contenidos, es decir ‘por cualquier cosa’. Discutir para intentar encontrar una respuesta y terminar con las dudas.

La respuesta a las dudas no se consigue discutiendo.
Acompañados por un profesional y en un ambiente resguardado en una consulta, se logra dialogar para compartir lo que a ambos les está sucediendo.

Susana Krause
Psicóloga