Por qué es tan difícil Relacionarse

Relacionarse es una de las cosas más grandes de la vida; relacionarse significa amar, significa compartir. Pero antes de poder compartir, debes tener. Y antes de poder amar debes estar lleno de amor, desbordante de amor.

Dos semillas no pueden relacionarse, están cerradas. Dos flores si pueden relacionarse, están abiertas, pueden ofrecerse su fragancia mutuamente, pueden moverse al mismo sol y viento, pueden tener un diálogo, pueden susurrar. Pero eso no es posible entre dos semillas. Las semillas están completamente cerradas, sin ventanas. Así ¿cómo se van a relacionar?

Cuando nace, el humano es una semilla; puede llegar a ser una flor, puede que no. Todo depende de cada persona, de lo que hagas contigo mismo; todo depende si creces o no. Es tu elección y hay que asumir esa elección a cada momento. Cada momento es una encrucijada.

Muchas personas deciden no crecer. Permanecen como semillas, permanecen como potencial, nunca se hacen realidad. No saben lo que es realizar el propio potencial, no saben lo que es la autorrealización, no saben nada sobre Ser. Así no podrán relacionarse.

Relacionarte es exponerte a ti mismo, tu desnudez, tu fealdad, tu vacío. Parece más seguro mantener una distancia.

Relacionarte no es poseer. Si te relacionas, respetas.; no puedes poseer.
Si te relacionas hay una reverencia. Si te relacionas te acercas, hay profunda intimidad, hay imbricación. No interfieres en la libertad del otro, que sigue siendo un individuo independiente. La relación es de tipo ‘yo’ ‘tu’ y no ‘yo’ ‘eso’.

Khalil Gibran dijo: ‘Sed como dos pilares que sustentan el mismo techo, pero no empecéis a poseer al otro, dejad al otro independiente. Sustentad el mismo techo, ese techo es el amor’.
Sustentar algo común, pero permanecer independientes.

Pueden mostrarse al otro porque no hay miedo. Ambos saben que son. Conocen su propia belleza interna, conocen su propia fragancia interna; no hay miedo.
Normalmente existe el miedo, porque no tienes ninguna fragancia; si te muestras simplemente apestarás. Apestarás a celos, inseguridad, ira, odio, lujuria. No tendrás fragancia de amor, de compasión.

Muchas personas han decidido permanecer como semillas. ¿Por qué? Porque la semilla está más segura que la flor. La flor es frágil. La semilla no es frágil, la semilla parece más fuerte. La flor puede ser destruida más fácilmente, solo un poco de viento y los pétalos se destruirán. La semilla no puede ser destruida tan fácilmente por el viento, está más protegida, más segura. La flor está expuesta, algo tan delicado y expuesto a tantos riesgos.

Permanecer como semilla es estar relacionalmente muerto, seguro pero sin vida.
Ser flor es vivir y vivir en peligro constante.
Quien quiera alcanzar una cima, tiene que arriesgarse a perderse. Quien quiera ascender a cimas más altas, tiene que arriesgarse a caer de alguna parte, a resbalarse.
Cada uno elige donde quiere estar y que quiere Ser.

Susana Krause Iampaglia
Psicóloga Clínica U de Chile
Magister Psicoanálisis